Obsolecencia programada
Recoge el título una expresión poco utilizada en la conversación informal, pero muy presente en el día a día de las cosas.
Motiva esta nueva entrada, después de un tiempo de ausencia en la blogosfera, que haya de usar el móvil para escribirla porque mi HP integrado, adquirido como lo más innovador en 2012, ha decidido que ya está bien. He venido sorteando su obsolecencia programada, a base de aplicar la voluntad para no dejarme vencer por el designio de los fabricantes y de la sapiencia técnica de Paco, mi proveedor de informática.
Me duele, porque su pantalla grande táctil, su silenciosa UC integrada, lo convertía en un versátil smart TV, permitía usarlo como portátil algo pesado y como sobremesa que mantenía, no solo una apariencia avanzada, sino una utilidad práctica que satisfacía mis necesidades.? Para qué cambiarlo? Pues porque su durabilidad excede lo previsto por el fabricante.
Me coge este exitus técnico con sendos proyectos a punto de terminar, de temáticas muy distintas y distantes. Un volumen de cuentos ilustrados , que pretende dar un poco de forma a los relatos que he venido adaptando o inventando para satisfacer la curiosidad e imaginación del más pequeño de mis nietos . Una serie de relatos de literatura "galante" , transmisión verbal de un compañero de días en sala de espera de hospital que, con prácticamente mi misma edad, me contaba sus experiencias amorosas, haciendo notar la enorme distancia con las que puede contar cualquier joven actual.
Conforme escribía e ilustraba éstas historias, pensaba que igual los humanos disfrazamos nuestra obsolecencia programada con la ilusión de que nuestras vidas han sido singulares y únicas, por tanto nuestras historias deben trascender.
Quizás por eso emborrono cuartillas y mancho soportes de distintos materiales, para dejar constancia de una forma de ver el mundo, que lo más probable es que a nadie lo importe, o en cualquier caso lo vea de forma tan distinta que nada se parecen sus conclusiones a lo que han querido expresar mis creaciones.
Mucho menos si quién lee los textos o mira las ilustraciones, forma parte de una generación distinta a los que empezamos a estar en la edad de la obsolescencia programada, generaciones para las que te has vuelto invisible.
Ahí dejo no obstante la obra mixta sobre papel de algodón " En el pilar" , sobre la historia de juventud de mi confidente con la tía Concha, una de aquellas mujeres de buen ver , a las que se le pasaba el arroz en nuestros pueblos y quedaban condenadas a la soltería y castidad forzada, a no ser que viniera un viudo maduro a rescatarlas.
Por esa distancia de realidades modificadas por el paso del tiempo, dependiendo de la generación que vea la imagen, los trazos les sugerirán una u otra naturaleza de la historia, o que ni siquiera haya historia. También los hechos tienen obsolecencia programada.

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