Jubilados
Hay imagenes que no requieren de palabras para explicar una emoción. Son de esos instantes que observas sin detenerte demasiado en su contemplación, pero terminan formando parte del paisaje de tu cotidianiedad, te relatan como va pasando la vida en este entorno de apariencia plácida e inmutable en el que ahora vives. Terminan por resultar una agradable rutina llena de imperceptibles novedades, que echas de menos cuando por cualquier circunstancia notas su ausencia en el devenir de cada día. Este es el caso de la tertulia de jubilados que me encuentro cada mediodía, desde hace años, en el recorrido desde mi casa a la finca , gimnasio al aire libre, en la que paso la mayor parte de las horas. Siempre saludo, a la ida y a la vuelta , a la nómina de la media docena de tertulianos que allí se congregan a la hora del Ángelus, y a veces, no demasiadas, siempre ando con algo pendiente, me paro a disfrutar de sus chanzas y sesiones de filosofía de andar por casa. Filosofía de la vida...