IA
Viene esta imagen de la contradictoria celebración del paso del tiempo, que mi hija ha creado mediante inteligencia artificial, para, pasados los fastos de ese dia, en la vigilia que producen los excesos de toda celebración, el insomnio haya enredado al magín con la cuestión de la IA.
Cada salto tecnológico que da la humanidad, produce en sus inicios las mismas inquietudes, entusiasmos y oposiciones por igual. Este no iba a ser menos.
Asi, ante la Inteligencia Artificial, que el emperador naranja propone debiéramos denominar" super inteligencia" , nos movemos admirados por la constatación práctica de su utilidad y el temor al daño que pueda producir la falta de control de una herramienta tan potente.
Lo que puede dar de si esta tecnología es inmenso y está por ver , pero no tiene, a mi juicio, parangón con otros momentos decisivos de la Humanidad, el descubrimiento del fuego y la revolución industrial.
Como lo del fuego nos queda tan lejos, vamos a usar la revolución industrial que nos queda más a la mano para comparar.
La máquina de vapor permitió liberar mucha energía del esfuerzo físico humano, parte de esa energía se canalizó al conocimiento y de ahí vinieron la mayor parte de los adelantos que hoy disfrutamos/padecemos.
En el camino las máquinas condenaron a la miseria a muchos peones y artesanos, creando una corriente de oposición entre los trabajadores, manifestada en actos que devinieron en una nueva palabra, "sabotaje" , para explicarlo.
Para intentar romper y parar los engranajes de las nuevas máquinas , les tiraban los zuecos de maderas, "sabot" ,que eran calzado común en el pueblo llano, campesinos devenidos en proletariado.
Porque esa fue otra, los campesinos que vivian su miseria pegados a la tierra, tornaron esa miseria por otra , no menos misera, vida en los complejos fabriles, viviendo apelotonados en los suburbios de las ciudades que nacieron o crecieron al calor de la nueva economía.
Los beneficios de esa economía fueron a parar a la clase emergente, la burguesía, y hubieron de pasar décadas y cruentas luchas de clase para que se consiguiera una mínima redistribución en forma de " Estado de bienestar", y no en todas partes. Aún en estos días estamos viviendo las consecuencias de esos desequilibrios en la redistribución de la riqueza, que empuja a los desheredados de la Tierra a buscar El Dorado de esos contados Estados del Bienestar
Tras esta bifurcación de Historia y Filosofía de andar por casa, vuelvo al mollar de la entrada al blog que nos ocupa. La perplejidad, el miedo, la fascinación que nos produce el gran cambio tecnológico en el que estamos inmerso. Los riesgos de no saber distinguir ya lo real de lo virtual, la autonomía que puede adquirir la IA de los humanos que la han creado. Sus posibilidades para el bien y el mal, los cambios acelerados que modificaran el mundo que hoy conocemos, la capacidad para mejorarlo o destruirlo.
Andan los aficionados a la distopía manejando un escenario donde los humanos aceleremos nuestra desaparición como especie, para ser sustituidos por una nueva especie de avatares digitales.
El futuro está por ver, se puede proyectar, intuir, e incluso intentar programarlo, propiciarlo, pero después será , o sero.
Entretanto, mi hija, que no tiene mala mano para hacer pinitos en aplicar la IA al diseño gráfico, ha compuesto una creativa imagen qué condensa nuestros quehaceres e inquietudes, proyectados al cartel que enmarca la celebración de la efemérides que compartimos.
Con eso me quedo, con la facilidad de la IA para crear en un instante lo que a mí me costaría días de pinceladas, en la facilidad con que puedo recuperar pelo de la alopecia senil, sin viajar a Turquía , y el buen rato de compartir, disfrutar de estar juntos, dispuestos a enfrentar lo que nos echen. No se yo, si nuestros futuros avatares van a tener esa capacidad de sentir lo mismo.

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